Pontiac Fantasma, el coche transparente de 1939

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En 1939, la General Motors sorprendió a propios y extraños con la presentación pública de un prototipo denominado Pontiac Ghost Car.

El éxito de la iniciativa fue enorme: el coche fue expuesto en decenas de salones y ferias del automóvil durante muchos años, para finalmente convertirse en un emblema legendario del gran fabricante de Detroit.

La particularidad del coloquialmente denominado coche fantasma residía en que todos los elementos de su carrocería eran transparentes, de tal suerte que, desde el exterior, podían verse con claridad todos sus elementos mecánicos.

Pontiac Fantasma: materiales y características

Pese a su transparencia exterior, el Pontiac Fantasma era 100 % funcional, es decir, podía conducirse como cualquier otro automóvil de la época.

La particularidad residía en el material utilizado para fabricar sus elementos constructivos exteriores.

El material de la carrocería

La paternidad del material utilizado en la carrocería correspondió a los químicos e ingenieros de la firma Rohm & Haas, quienes lo habían descubierto meses antes, casi por casualidad.

El descubrimiento fue consecuencia de una serie de ensayos y experimentos, cuyo fin era encontrar nuevos materiales sintéticos aptos para ciertas aplicaciones militares.

Su nombre comercial era, y sigue siendo, Plexiglás. Este material no es otro que el conocido metacrilato, hoy utilizado en el diseño de infinidad de artículos en los que se precisa aunar transparencia y resistencia.

Su aspecto estético

El aspecto del coche era realmente chocante y sobrecogedor, ya que evocaba a un vehículo totalmente esqueletizado. Toda su mecánica quedaba a la vista y la forma de la carrocería, más que verse, se intuía.

Incluso la rueda de repuesto era visible, destacando sobre la difuminada transparencia de las curvas del carrozado.

Sin duda alguna, el automóvil podría haber sido utilizado para realizar una película de terror en la que el protagonista fuese un vehículo fantasma.

Características constructivas

El Pontiac Fantasma no era más que un Pontiac DeLuxe Six, un vehículo de serie disponible en el mercado norteamericano.

Ningún elemento mecánico del vehículo original fue modificado por la General Motors, y la única innovación consistió en sustituir la carrocería metálica por otra gemela, pero construida en metacrilato.

A efectos de hacer el coche más vistoso, también se utilizó cobre para destacar aquellas partes interiores que podían verse a través del metacrilato.

Y para incrementar aún más su aire fantasmal, fue calzado con unos neumáticos totalmente blancos, fabricados especialmente por la compañía Uniroyal.

Curiosidades sobre este coche Pontiac

Un vehículo promocional

La intención de General Motors nunca pasó por comercializar el Pontiac Ghost Car.

Simplemente se trataba de una estrategia publicitaria basada en un alarde técnico. Pero lo cierto es que el coche estaba perfectamente preparado para circular.

Más o menos, lo mismo ocurre hoy en día con los prototipos que las firmas automovilísticas presentan en los salones comerciales y ferias internacionales del automóvil: se trata de modelos exclusivamente destinados a impresionar al público y a protagonizar portadas mediáticas.

Lo cierto es que a General Motors la jugada le salió redonda: el éxito del prototipo fue extraordinario y, durante más de dos décadas, el vehículo fue expuesto en diferentes salones del automóvil, ferias de muestras y concesionarios de la marca Pontiac.

No existen datos acerca de su comportamiento en carretera

El coche únicamente fue utilizado en unas pocas demostraciones con público limitado, por lo que queda la duda de cuál hubiera sido el comportamiento real de esta unidad en carretera.

El peso de la carrocería transparente era inferior al de la metálica del modelo original, lo que probablemente tendría alguna influencia en su estabilidad dinámica, en su consumo y en sus prestaciones.

Sin embargo, de existir estos datos, nunca han sido compartidos por General Motors. Un misterio más que añadir a la historia del Pontiac Fantasma.

Un vehículo de ‘solo’ 30 000 dólares

El coche no fue diseñado para venderse, así que nunca tuvo un precio oficial de venta al público.

Los 30 000 dólares se refieren al coste que para la General Motors supuso la fabricación de este coche Pontiac. Aparentemente, un coste muy barato para un modelo tan exclusivo, pues es lo que actualmente vale un BMW de ocasión con pocos kilómetros a cuestas.

Sin embargo, el importe indicado se refiere al año 1939. Aplicando los incrementos de inflación desde dicho año hasta nuestros días, la cantidad equivalente rondaría los 450 000 dólares en 2021.

Es decir, lo mismo que cuesta un Ferrari 812 con todos los extras o un Rolls-Royce Wraith.

Se desconoce quién es su actual propietario

A la vista de los datos expuestos, podría pensarse que nadie ha tenido la oportunidad de adquirir el coche fantasma. Pero el hecho es que ha cambiado de manos en varias ocasiones.

Su último propietario conocido, un coleccionista llamado Leo Gephart, lo vendió en 2011 mediante subasta, por un precio final de 300 000 dólares. El vehículo únicamente tenía registradas 85 millas en su contador.

Y su propietario actual prefiere permanecer en el anonimato, lo que contribuye a incrementar el aura fantasmagórica que, sin duda alguna, rodea desde hace más de 80 años al Pontiac Ghost Car.

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